Romanticismo (1810-1914)
El romántico expresa en su obra su vida emocional y todo aquello que, como artista creador, le conmueve profundamente en su interior. Ludwig van Beethoven, situado en la frontera entre el Clasicismo y el Romanticismo, plasmó de manera conmovedora en su Quinta Sinfonía, la llamada «Sinfonía del destino», la lucha interior y las intensas tensiones a las que se veía sometido. El compositor romántico encuentra a menudo la inspiración en el arte popular medieval, así como en elementos ajenos a la música, como un relato, un poema, la naturaleza, la historia nacional, etc.
Para el compositor romántico, el contenido de su composición es más importante que la forma, a diferencia de las concepciones del compositor clásico, para quien la forma perfecta y equilibrada era una condición indispensable. No obstante, para muchos románticos la forma clásica (sobre todo la forma principal en el primer movimiento de la sinfonía, la sonata, etc.) fue el punto de partida para la construcción de sus obras. Debido a la gran influencia de la literatura en la música, el arte de la canción vivió un periodo de gran esplendor en el siglo XIX.
Períodos
Para mayor claridad, el Romanticismo se divide en tres períodos, aunque hay que señalar que las características específicas de estos períodos se funden gradualmente entre sí.
Distinguimos:
> Romanticismo temprano (1810-1850)
> Romanticismo pleno (1850-1890)
> Romanticismo tardío (1890-1914)
Compositores del Romanticismo temprano
Los principales compositores del Romanticismo temprano son:
Ludwig van Beethoven (1770-1827)
Sobre todo en sus obras tardías. Carl Maria von Weber (1786-1828), compositor alemán especialmente destacado por su ópera de cuento de hadas «Oberon» y la primera ópera alemana propiamente dicha, «Der Freischütz».
Franz Schubert (1797-1828)
Nacido en Lichtenthal, cerca de Viena, procedía de una familia numerosa de un maestro de escuela pobre.
Felix Mendelssohn-Bartholdy* (1809-1847)
A los 17 años, este compositor escribió su obra maestra: la obertura de la obra de Shakespeare «El sueño de una noche de verano». Además de esta música escénica, su 4.ª sinfonía, la llamada «Italiana», y su concierto para violín se encuentran entre las obras más interpretadas de este compositor.
Robert Schumann (1810-1856)
Su concierto para piano es la obra más interpretada de este compositor alemán; sus lieder y sinfonías no son, sin duda, menos importantes.
Frédéric Chopin (1810-1849)
Este compositor, de origen polaco, pasó la mayor parte de su vida en Francia. Compuso casi exclusivamente obras para piano y es considerado el mayor compositor para teclado de todos los tiempos. El hecho de que no renegara de su origen polaco queda patente en que, en muchas de sus composiciones, el ritmo de la danza folclórica polaca ocupa un lugar destacado (entre otras, la polonesa, la mazurca, etc.).
Romanticismo tardío (1850-1890)
En este periodo, algunos compositores amplían considerablemente la forma y la extensión de sus obras. En la orquesta se refuerza la sección de viento y la de percusión y, para lograr una distribución equilibrada, también la sección de cuerdas. Es también la época en la que el virtuosismo instrumental alcanza su máximo esplendor; en este contexto, cabe destacar especialmente a Niccolò Paganini (1782-1840), violinista y compositor, y a Franz Liszt (1811-1886), compositor y pianista.
El arte de la instrumentación (orquestación), es decir, la combinación de las diferentes posibilidades sonoras de los instrumentos y los grupos de instrumentos, fue desarrollado sobre todo en este periodo por el compositor francés Hector Berlioz (1803-1869) y el compositor alemán Richard Wagner (1813-1883).
Compositores
Entre los compositores más importantes del Romanticismo tardío se encuentran:
Hector Berlioz (1803-1869)
El compositor francés más importante del siglo XIX y, entre otras cosas, innovador de la orquestación. Sus obras más conocidas son «Le carnaval romain», «Sinfonía fantástica», «Réquiem» (misa de difuntos) y «La condenación de Fausto».
Franz Liszt (1811-1886)
Este compositor nacido en Hungría residió principalmente en Alemania (Weimar). Es el mayor virtuoso del piano del siglo XIX. Compuso, entre otras cosas, rapsodias húngaras (fantasías instrumentales sobre melodías populares) y poemas sinfónicos (música programática, entre otros, sobre temas literarios), por ejemplo, «Les Préludes».
Richard Wagner (1813-1883)
El compositor de ópera alemán más importante del Romanticismo. La trama de sus óperas se basa en sagas y leyendas germánicas y en relatos de la Edad Media alemana. Escribió tanto el libreto como la música de sus óperas. Wagner defendió el «Gesamtkunstwerk», es decir, que en la ópera el texto, la música y la imagen deben formar un todo indisoluble. Con Wagner, la orquesta sufrió una gran ampliación, en particular la sección de viento.
Anton Bruckner (1824-1896)
Compositor austriaco de sinfonías y obras corales religiosas. La orquestación de sus amplias, extensas y hermosas sinfonías está influenciada por Wagner.
Johannes Brahms (1833-1897)
El mayor sinfonista alemán después de Beethoven; también compuso magníficas canciones, música de cámara y obras corales, entre ellas el «Réquiem alemán».
Hugo Wolf (1860-1903)
Compositor austriaco de lieder y seguidor de Richard Wagner. En el arte del lied de Wolf, el contenido de un poema se plasma en una unidad perfecta entre la voz y el acompañamiento.
César Franck (1822-1890)
Este compositor nacido en Bélgica vivió y trabajó prácticamente toda su vida en Francia. Sus obras más interpretadas son la única sinfonía que Franck compuso, las Variaciones sinfónicas para piano y orquesta y sus obras para órgano. Además de su labor compositiva, también fue importante su trabajo como organista y pedagogo.
Camille Saint-Saëns (1835-1921)
Compositor francés cuyas obras destacan por su maestría y buen gusto. Su versatilidad queda patente en el hecho de que compuso para todos los géneros musicales. En sus obras orquestales llama la atención la transparencia de la instrumentación. Su «Le carnaval des animaux» es, por su sutil humor, una de sus obras más interpretadas.
Las escuelas nacionales:
La música romántica de la segunda mitad del siglo XIX, es decir, la época del Alto Romanticismo, se caracteriza también por la búsqueda de una música nacional propia. Los compositores de estas escuelas nacionales encuentran inspiración en la música popular de su país, la historia nacional, la belleza natural de su tierra, etc.
Estas corrientes nacionales no se limitan al periodo del Alto Romanticismo; en las obras de compositores españoles, húngaros y finlandeses, entre otros, que, desde el punto de vista de la historia de la música, pertenecen a una época posterior, encontramos muy a menudo fuertes tendencias nacionales.
Checoslovaquia (Bohemia)
Bedrich Smetana (1824-1884) Ópera «La novia vendida», un ciclo de poemas sinfónicos «Mi patria», que incluye «El Moldava».
Antonín Dvořák (1841-1904)
Compositor, entre otras obras, de «Danzas eslavas». De sus sinfonías, la sinfonía «Del Nuevo Mundo*» es la obra más conocida. Dvořák compuso esta sinfonía durante su estancia en los Estados Unidos, donde fue director del conservatorio de Nueva York entre 1892 y 1895. En esta sinfonía incorporó, a su manera, la influencia melódica de la música negra norteamericana.
Noruega
Edvard Grieg (1843-1907)
Compuso, entre otras cosas, la música para la obra de teatro «Peer Gynt» del escritor noruego Henrik Ibsen; además, «Melodías elegíacas» para orquesta de cuerda (elegía = canto fúnebre). Su concierto para piano forma parte del repertorio de la mayoría de los pianistas concertistas.
Ópera italiana y francesa (siglo XIX)
En la ópera italiana, el bel canto sigue desempeñando un papel destacado durante la primera mitad del siglo XIX. Los compositores de ópera italianos más importantes de este periodo son:
Gioachino Rossini (1792-1868)
entre otras, «Il barbiere di Siviglia»; Gaetano Donizetti (1797-1848): entre otras, «Lucia di Lammermoor»; y Vincenzo Bellini (1801-1835): entre otras, «Norma».
Tras ellos llegó el gigante entre los compositores de ópera italianos, a saber,
Giuseppe Verdi (1813-1901)
En sus primeras óperas, Verdi sigue basándose en la importante tradición del bel canto. La riqueza melódica y la intensa tensión dramática de sus obras posteriores consagran a Verdi como el mayor compositor de ópera italiano. Entre sus óperas más importantes se encuentran: «Rigoletto», «Il Trovatore»*, «La Traviata», «Aida» y «Falstaff». Verdi compuso también algunas obras sacras, entre ellas un Réquiem* de conmovedora belleza para solistas, coro y orquesta.
Tras Verdi, los compositores de ópera italianos se propusieron reflejar la realidad de la vida cotidiana, el llamado verismo. Lamentablemente, este afán se desvía hacia un sensacionalismo malsano en escenas de apuñalamientos, torturas y muertes, etc. A pesar de ello, se compuso música operística maravillosa, entre otros por: R. Leoncavallo (1858-1919): entre otras, «I Pagliacci»; G. Puccini (1858-1924): entre otras, «La Bohème», «Tosca» y «Madame Butterfly»; P. Mascagni (1863-1954): entre otras, «Cavalleria Rusticana».
Francia
En Francia, durante el siglo XIX, la ópera se convierte en un espectáculo fastuoso con ballets de gran envergadura y puestas en escena exuberantes, la denominada «gran ópera». En la segunda mitad del siglo XIX se produce una simplificación, en la que el contenido musical cobra mayor importancia.
Los compositores de ópera franceses más importantes son:
Charles Gounod (1818-1893), entre otras, «Fausto»; y Georges Bizet* (1838-1875): entre otras, «Carmen» y la música escénica de «L'Arlésienne*» de Daudet.
Léon Delibes (1836-1891)
El compositor francés más importante de música de ballet, entre otras, «Sylvia» y «Coppelia». Hacia 1860 surge la opereta a partir de la ópera cómica. A diferencia de la ópera, en la opereta se concede un lugar más o menos importante a la palabra hablada.
En París, el alemán Jacques Offenbach (1819-1880) cosechó grandes triunfos como compositor de operetas, entre otras con su «Orfeo en los infiernos».
El compositor vienés Johann Strauss hijo (1825-1899) alcanzó grandes éxitos en este ámbito con sus operetas «Die Fledermaus» y «Der Zigeunerbaron»*. La riqueza melódica y el encanto de sus valses, polcas, etc., elevan su música muy por encima del nivel de la música de entretenimiento cotidiana.
Romanticismo tardío
En el periodo del Romanticismo tardío se distinguen claramente dos corrientes: la corriente alemana, que puede considerarse una continuación del Romanticismo pleno, y la corriente francesa, en la que el «impresionismo» abre nuevas posibilidades musicales.
Entre los compositores importantes del Romanticismo tardío se encuentran:
Gustav Mahler (1860-1911)
Compositor y director de orquesta austriaco. Compuso sinfonías (algunas de ellas con solistas vocales y coro) y lieder con acompañamiento de piano u orquesta. Su afición por la música folclórica austriaca se aprecia en numerosas ocasiones en sus obras. Su Octava sinfonía recibió el sobrenombre de «Sinfonía de los Mil» debido a la enorme plantilla vocal e instrumental que requiere esta obra. Por sus magníficas canciones, es tan importante como compositor de lieder como de sinfonías, como lo atestiguan sus «Lieder eines fahrendes Gesellen», «Das Lied von der Erde» y sus conmovedoras «Kindertotenlieder».
Max Reger (1873-1916)
Compositor alemán que escribió varias obras maestras, sobre todo en el ámbito de la variación, entre otras cosas sobre temas de Bach, Telemann, Haydn, Mozart y Beethoven.
Richard Strauss (1864-1949)
Entre los puntos álgidos de la obra de este compositor alemán se encuentran, entre otros, los poemas sinfónicos «Till Eulenspiegel» y «Don Juan», así como las óperas «Salomé», «Elektra» y «Der Rosenkavalier». Strauss demostró ser un maestro en el arte de la instrumentación.
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